Querida hija,
Esta mañana, al amanecer he paseado por el barrio del besós. Me atraen esos grandes edificios llenos de familias, apiladas como en colmenas de abejas. Cuán diferente es nuestra vida! Qué fàcil es nuestro día a día!
Aquí los problemas se apelotonan, llueve sobre mojado, y sólo consiguen sobrevivir los que luchan todos los días. Veo gente luchadora por todas partes, desde el primero hasta el último, en un barrio maltratado como éste, maltratado por el cine de los 70, por los medios de los 80, por la policía de los 90 y por los políticos de los 2000, en un barrio así, todo el mundo debe luchar sin parar, luchan los padres para conseguir trabajo, lucha el yonki para conseguir su dósis, lucha el hermano viendo los estragos de la droga, lucha la madre que ve el mal camino de los hijos, lucha el que ve como van cayendo todos sus amigos, lucha el homosexual que no es entendido, lucha el gitano discriminado por su condición, lucha el inmigrante para ser aceptado, lucha el religioso por cumplir todo lo que le exigen, lucha el comerciante por sobrevivir sin abandonar el barrio, lucha el maestro por conseguir atraer la atención de sus alumnos, lucha el alcohólico por entender lo que sucede, lucha en su silencio la mujer maltratada y sus hijos por querer comprender el amor y sobre todo, luchan todos los que no soportan el sufrimiento de los demás.
Todos esos problemas aquí se concentran en pocos metros cuadrados, en esas grandes colmenas de vidas, de familias, de historias. La cercanía, te impide hacerte inmune, el peso de los problemas de tu vecino es demasiado fuerte para dejarte salir a flote, hagas lo que hagas tienes las de perder.
Todo fue mucho más fácil para mi, yo vivia en el centro de Barcelona, en un edificio con conserje y "llar de foc" (fuego en tierra), todos mis vecinos me querían y me cuidaban, yo tenía de todo (lo material) y jamás nadie me mostró la realidad de las calles, el sufrimiento de los demás, siempre fue eso, "de los demás" y jamás me importó.
Por eso te escribo estas lineas, por que aún eres demasiado pequeña para entender mis palabras, eres una niña y todavía no quiero agobiarte, pero jamás me perdonaría si sólo te explicara una parte de la verdad.
Para mi, ignorar lo que sucede a tu alrededor, és ser un ignorante, y SER UN IGNORANTE, ÉS NO SER NADA. Si doy la espalda a los problemas de los demás, creo que no seré nada, y si no soy nada temo ir fundiéndome en el olvido y en la nada, temo ir desapareciendo hasta lleguar a ser totalmente transparente, invisible e inútil... Y precisamente, lo único que quiero en el mundo es no ser invisible ante tu mirada, quiero que tus ojos se empañen a recordarme, quiero que se te haga un nudo en la garganta cuando vayas a hablar de mi y sobre todo quiero que cuando esto te suceda, recuerdes que debes ayudar a los demás, dejar que se apoyen en ti, comprender todos sus errores y jamás darles la espalda.
Si todo ello lo haces convencida y no caes en la deseperación, ni el caos, en esos momentos, habrás alcanzado la felicidad, justamente igual que ahora mismo cuando escribo estas lineas para ti, NO HAY OTRA FELICIDAD.
Tu papá ignorante que te quiere,

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